La cocina tradicional francesa no vive más que para disgustos.
Como si no fuera suficiente con el riesgo de perder los croissant, las dificultades para elaborar las baguettes y la lucha entre el pan au chocolat y la chocolatine... ¡ahora el queso camembert también está en peligro! tal como señala este artículo del diario Página 12:
Salvar al queso, asunto nacional
Valedecir
Alerta en el país de la Marsellesa, ¡peligra el queso
Camembert! A razón de 50 personalidades de la cuisine francesa braman “Liberté,
égalité, Camembert” en una sulfurada carta abierta que denuncia que el
emblemático queso galo está rumbo a convertirse en “una pasta suave y vulgar,
sin sabor”. Firmada por prestigiosos chefs como Sébastien y Michel Bras,
Anne-Sophie Pic, Arnaud Daguin, Michel y César Troisgros, la epístola
–publicada por el medio Libération– advierte que están “asesinando” al producto
(y a la tradición, sobra decir) con una reciente normativa que suaviza sus
reglas de elaboración al permitir el uso de (¡el horror!)... leche
pasteurizada. Una tradicion que data de la Revolución Francesa, aunque recién
se volviera popular durante la Primera Guerra Mundial, cuando los productores
lo obsequiaban a los soldados. La carta abierta solicita al presidente Emmanuel
Macron que detenga la abominable decisión que habilita que, desde 2021, el
Camembert elaborado con leche pasteurizada, en fábricas, se etiquete de la
misma manera que el queso artesanal, producido de manera tradicional, más
costoso, a base de leche cruda de vacas de Normandía. Sin designaciones
separadas para orientar al consumidor, el Camembert verdadero devendrá una
rareza: “un producto de lujo, disponible solo para unos pocos iniciados”,
vociferan sus defensores. Claro que el olvido ha comenzado hace un tiempo ya:
porque de las 65 toneladas de Camembert que se venden cada año en Francia, solo
el 8,5 % responde a los estándares de antaño y llevan por etiqueta “Camembert
de Normandía”. Cuando en tres años todos lleven la misma designación,
¿resistirá con la delicia agónica?