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7 de marzo de 2019

Café pendiente

Un café pendiente es un café que algún cliente paga de más y que así esté disponible para cuando otra persona 
lo necesite.
La idea partió de Nápoles y se instaló en distintas ciudades del mundo.
La intención es que aquellos que necesiten una bebida caliente, puedan tenerla aún cuando no cuenten con dinero. Algunos locales incluyen también algo de comer.
Cada lugar elige cómo distribuir los cafés ya pagados. Algunos lo sirven a quien lo pide, otros acostumbran llevarlos a quienes están en la calle, otros lo llevan a algún hospital o albergue.

El documental de Fulvio Ianucci y Roly Santos se desarrolla en la propia Nápoles, y también en New York y Buenos Aires, ambas con grandes colectividades italianas, como también se destaca en "E il cibo va".

Si bien el nombre de la película es Caffè sospeso (Coffee for all, en inglés, y Café para todos, en español) no se detiene solamente en esta práctica sino que la usa como punto de partida para contar cómo es la vida alrededor del café y su particular universo.

10 de enero de 2019

El viaje de la comida italiana


Tal es el subtítulo de "E il cibo va", la película documental de Mercedes Córdova presentada en el Culinary Zinema de San Sebastián 2017. En el estilo de "Todo sobre el asado" aquí se pretende mostrar un fresco de la cocina italiana en el extranjero.

Tiene títulos en los tres idiomas: E il cibo va;  Food on the go; Comida en movimiento y el subtitulado es bastante feo. Quizás inspirada en el título de otra película (E la nave va, Federico Fellini, 1983) recorre a las dos grandes colectividades italianas en el extranjero: New York y Buenos Aires. Se estima que cerca de 30 millones de italianos emigraron y que sus descendientes en el continente americano son unos 60 millones… o sea, la misma cantidad de habitantes que tiene Italia en la actualidad.

En esta obra coral, con participantes numerosos y variados, se recorren casas, instituciones, comercios, restaurantes y asociaciones, para comprobar aquello de que a los italianos (y a sus orgullosos descendientes) les gusta hablar de comida. De un lado y otro del mar y en uno y otro hemisferio, se alternan las opiniones sobre qué es auténtico y qué no lo es

La cocina, en tanto manifestación cultural, no es algo estático. E indudablemente la nueva tierra y sus frutos locales, sumados a las recetas y productos de los inmigrantes, arrojaron una mistura que para algunos es enriquecedora y para otros bastarda.

La discusión, por supuesto, es encendida. Al mejor estilo italiano.


14 de noviembre de 2018

El empleado ideal

 

Las últimas décadas nos han sometido a cambios muy importantes, casi impensados. Las facilidades tecnológicas que inundan nuestra vida cotidiana son sorprendentes. Y no cesan.

Ahora se trata de un robot pizzero. Él solito puede atender un restaurante, ya que prepara 10 pizzas a la vez (y a gusto del consumidor), para servirlas en apenas minutos y a un ritmo de 120 servicios por hora. Todo esto a lo largo de 24 horas. Los siete días de la semana.

El multipremiado pizzero Thierry Graffagnino ha sido el modelo que inspiró todos los posibles movimientos de Pazzi, la creación de la firma Ekim para los restaurantes del futuro. Robolution la llaman.

Los que amamos los viejos lugares, los salones con estilo, los sabores propios de cada lugar, , los mozos que nos conocen y nos aconsejan,los mercados bulliciosos ..., nosotros nunca comeremos en un lugar atendido por Pazzi.

Quizás decir nunca sea exagerado. Probablemente iríamos, en alguna ocasión, para ver de qué se trata (y creo que no volveríamos nunca más).
lo haríamos obligados, ante la aridez de una cafetería de hospital o de terminal de buses, uno más de los tantos no-lugares que hoy abundan.

Ya en entradas anteriores hablamos del robot de la empresa Moley y del de Miso Robotics. Distintos artículos nos traen experiencias similares en Japón y en Estados Unidos
Y hasta hay modelitos domésticos que nos preparan un trago o nos ayudan a hacer la compra.

Como sea, en este mundo globalizado, tan difícil y cambiante, en el que no podemos con las migraciones, la falta de trabajo y los nuevos nacionalismos; en el cual la soledad y la obesidad son una epidemia y donde tantos pasan hambre mientras unos pocos pueden detenerse a pensar en cómo evitar tanto desperdicio... En este mundo loco no puedo evitar el lugar común: lo de Pazzi me resulta pazzesco.

Quizás todo se reduzca a que se trata de un invento francés. En esta ocasión, los franceses se meten con un plato tradicional italiano, pero... ¿qué pensarían si sus amadas croissants fueran elaboradas por un robot?


17 de junio de 2017

De la cocina italiana como revelación

 Los cinco sentidos es una de las hermosas colecciones de la editorial Tusquets
donde alternan temas como historia, arte, cocina o indumentaria y siempre privilegiando el mundo de las sensaciones, como sugiere su título. 
Aunque quizás sea más apropiado decir que era una de las hermosas colecciones de la editorial Tusquets.
Cuando el año pasado visité la Feria del Libro de Buenos Aires y me encontré con que la editorial había pasado a formar parte del grupo Planeta fue como recibir una cuchillada en el corazón. 
Es que el antiguo stand, de tamaño mediano con el despliegue completo de todas sus colecciones y atendido por vendedores que conocían el producto y hasta las simpáticas libretitas de regalo que acompañaban cada compra, habían desaparecido y devenido en tristes y solitarias mesitas en el último rincón del enorme stand de la editorial Planeta y en las cuales se exhibían sólo algunos pocos de los antiguamente numerosos títulos. 
Como era de esperar, la cosa no mejoró este año sino que empeoró. Y así me quedé con las ganas de comprar el libro de Elena Kostioukovitch reseñado en estas dos notas de el diario porteño La Nación.

¿Por qué nos gusta hablar de comida? 
PabloGianera La Nación 3-11-2016
Aunque tenía todavía muy lejos la muerte, en los primeros días de 1992, Umberto Eco le dio un verdadero susto al mundo. Era fin de año y el autor de El nombre de la rosa empezó a sentir dolores fuertes y punzantes en medio del pecho, ese dolor aparentemente tan típico que anticipa un episodio cardíaco. A las cuatro de la mañana, una ambulancia lo llevaba ya al hospital. Pero la presunta cardiopatía se reveló casi enseguida como una brutal indigestión derivada de una comida en un restaurante cercano al enorme convento reciclado, en Monte Cerignone, donde Eco vivía, y que, no sin un poco de ironía, el filósofo podría haber definido como "su lugar del corazón".

15 de abril de 2017

Pascualina

La torta Pascualina es un plato tradicional en la mesa familiar argentina y también podemos encontrarlo en muchos bares y pequeños restaurantes (como La Americana, en pleno centro porteño y cuya foto ilustra esta entrada).
Junto con la sencilla tarta de jamón y queso son, quizás, las variedades más difundidas en el consumo cotidiano.

Se trata de una tarta de verduras de hoja, acelgas o espinacas, sencilla y sabrosa. Su relleno se enriquece con cebolla y queso rallado y los característicos huevos duros enteros que la hacen muy vistosa.
Está incorporada al menú porteño de todos los días y por lo general no se asocia su nombre con la Cuaresma, pese a la obviedad: es torta Pascualina porque se come en Pascua, un plato sin carne pero sustancioso, adecuado para la abstinencia católica.

En el sitio web de la AcademiaBarilla ubican a la torta Pascualina como cocina tradicional de la Liguria, región del noroeste italiano, entre las montañas y el mar.
Dicen también que el huevo, además de ser unos de los más antiguos alimentos, está muy ligado a la tradición de Pascua, por su simbología relacionada con la vida y, en este caso, a la resurrección.