Mostrando entradas con la etiqueta Uruguay. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Uruguay. Mostrar todas las entradas

4 de septiembre de 2017

Membrillo

MEMBRILLO 
Fruto del árbol homónimo de la familia de las rosáceas. Redondeado o piriforme, amarillo y recubierto de una fina pelusa en su madurez, desprende un olor fuerte, y su carne dura, muy áspera cuando está cruda, es rica en tanino y en pectina.Es poco calórico (33 kcal o 138 kJ por cada 100 g) y rico en potasio. Sirve sobre todo, siempre con la adición de azúcar, para preparar compotas y jaleas, así como ratafía y pátes de fruits. En Oriente se come también salado, relleno como el pimiento o en tagines y guisos, o incluso para acompañar aves asadas (codorniz, pollo)Originario del Cáucaso y de Irán, el membrillo o pera de Cidonia era ya muy apreciado por los griegos, que lo vaciaban, lo llenaban de miel y lo cocían cubierto de pasta.No sólo se emplea en cocina: sus pepitas, por ejemplo, se utilizan en perfumería y en medicina.
Larousse Gastronomique (Barcelona, 2011)

                  
OLOR FRUTAL

              Con membrillos maduros
              perfumo los armarios.
              Tiene toda mi ropa
Un aroma frutal que da a mi cuerpo
Un constante sabor a primavera.

              Cuando de los estantes
              pulidos y profundos
              saco un brazado blanco
              de ropa íntima,
              por el cuarto se esparce
              un ambiente de huerto.

¡Parece que tuviera en mis armarios
              preso el verano!

25 de octubre de 2016

A través del charco y de lo que Alicia comió allí

En las orillas del río de La Plata se recuestan dos capitales: Buenos Aires y Montevideo. 
Tienen muchas cosas en común como el habla, la historia, el tango y la pasión futbolera, pero también son muy diferentes.

Buenos Aires es ciudad de vértigo y ruido, atiende las 24 horas y sus habitantes pueden ser tanto muy simpáticos como terriblemente descorteses.

Montevideo por comparación es pueblerina. No tiene muchos edificios altos, no hay bocinazos ni motos ni insultos, sus habitantes son amables y educados y la ciudad se extiende abierta sobre el río. 
No tiene tampoco la movida gastronómica que hay en Buenos Aires, no hay tienditas deli pero lo que sí hay por todas partes son viejos bares de barrio de otros tiempos.
Es una ciudad tranquila y apacible que invita a caminarla y disfrutar de su hermosa geografía, su riqueza arquitectónica y la bondad de su gente.

18 de octubre de 2016