Esta semana tuvo lugar en Buenos Aires El cine cocina, un festival de películas dedicadas a la gastronomía, organizado por la Alianza Francesa y Odecréa.La oferta era muy variada y, además de las películas documentales y de ficción que se proyectaban gratuitamente en el auditorio, se ofrecían también clases de cocina y degustaciones.
El martes fue el turno de Festines imaginarios (Anne Georget, 2015) un documental crudo y hermoso a la vez, que nos cuenta los increíbles recursos que tiene la mente humana.
Personas sometidas a las miserias de la reclusión y la esclavitud, ya sea en campos de concentración nazis, el gulag ruso o los campos de prisioneros japoneses, lograban unirse y encontrar un momento de recreación, de resistencia, hablando de comida y elaborando recetarios colectivos en los más inesperados soportes materiales.