El sábado 20 en la Argentina se celebró, como todos los años, el Día del Amigo. Es en recuerdo de aquel pequeño paso para un hombre, gran paso para la humanidad, que Neil Amstrong diera en la Luna hace cincuenta años.Aunque la niña que era yo por ese entonces no entendía el por qué de tanto revuelo, hoy la fecha vuelve con el esplendor de los grandes números.
Ya pasó medio siglo desde aquella hazaña tecnológica, que se hizo con mucho, pero mucho, menos de los recursos que hoy forman parte de nuestro día a día.
A propósito de la amistad, en esta nota de Directo al Paladar, Miguel Ayuso nos cuenta que nuestros amigos influyen también en nuestro modo de comer:
Indulgencia altruista:
la razón por la que comemos peor
cuando estamos con amigos
28 Enero 2019
Miguel Ayuso @mayusorejas
Es una escena que todos hemos vivido. Estamos intentando adelgazar o, al menos, nos hemos propuesto comer mejor. En casa mantenemos una dieta saludable, a base de comida casera, y cuando tenemos que comer fuera intentamos escoger las opciones menos grasientas. Pero quedamos a comer con un amigo, se pide una doble hamburguesa con una pinta estupenda, y nuestra idea de pedirnos una ensalada cae en saco roto: nosotros también pedimos la hamburguesa.
Se trata de un fenómeno muy extendido, pero al que hasta ahora no le dábamos nombre. Pero como explica en un nuevo estudio un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Seúl, dirigido por el profesor Youjae Yi, deberíamos llamarlo “indulgencia altruista”.






