Bares y cafés tienen que ver con el tango. Por varias cosas. Una de ellas es la contemporaneidad. Los viejos locales barriales nos llevan de vuelta a una época en que lo que sonaba en la radio era principalmente tango.
Otra es la melancolía, el espacio para el recuerdo y la reflexión que suelen asociarse a la permanencia de los parroquianos en el bar.
Además, el tango nos ofrece muchas piezas, algunas más conocidas que otras, que hablan de ese lugar que tiene que ver con la amistad, con la nostalgia, relacionado a veces con el dolor, a veces con la pérdida.
La ecuación tango-bar (más allá de la película de Gardel) parece conducir irremediablemente a la nostalgia por algo que se fue para no volver, como el amor o la juventud.
Puede ser la evocación de una época dorada, como en Cafetín de Buenos Aires .
O la mención específica de algún local, como en Viejo Tortoni o en Café de los Angelitos . O las penas del amor, presentes en Café La Humedad o en El último café .




