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La Junta de Mayo, a través de su secretario Mariano Moreno, convirtió en realidad el anhelo de los porteños de poseer una Biblioteca. Desde la Gazeta de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1810, se anuncia la creación de la Biblioteca Pública de Buenos Aires. Desde ese día comienzan a llegar libros por medio de donaciones. Todos ellos conforman el fondo antiguo de la Biblioteca actual, entre ellos la Librería del Obispo Azamor y Ramírez, del Obispo Orellana, de Manuel Belgrano, de Mariano Moreno, de Pedriel, de los comerciantes ingleses y del gobierno de la provincia de Buenos Aires.
Trapalanda, biblioteca digital de la
Biblioteca Nacional de la República Argentina
Es por eso que hoy celebramos el Día del Bibliotecario, en memoria de aquel 13 de septiembre de 1810 cuando empezó a formarse la que hoy es nuestra Biblioteca Nacional.
Los hombres de Mayo, fundadores de la Nación, entendían bien la importancia de la educación y del acceso a la información y al conocimiento.
Si bien su momento histórico les exigió campañas militares, las ideas de la Ilustración alentaban en ellos, por eso la publicación del artículo en La Gazeta por parte de Mariano Moreno.
Pero las bibliotecas de hoy han cambiado mucho.
Si bien en el imaginario popular ha quedado anclada esa imagen de lugar oscuro y silencioso, donde espantosas mujeres mal vestidas y con anteojos imponen un rigor de campo de concentración, cualquiera que frecuente las bibliotecas de su barrio, escuela o universidad, sabe que ese estereotipo está muy alejado de la realidad.
Y de no estarlo... es muy probable que la persona que a usted lo atiende (o quizás hasta lo maltrata)desde detrás el mostrador no sea un bibliotecario.
Los hombres de Mayo, fundadores de la Nación, entendían bien la importancia de la educación y del acceso a la información y al conocimiento.
Si bien su momento histórico les exigió campañas militares, las ideas de la Ilustración alentaban en ellos, por eso la publicación del artículo en La Gazeta por parte de Mariano Moreno.
Pero las bibliotecas de hoy han cambiado mucho. Si bien en el imaginario popular ha quedado anclada esa imagen de lugar oscuro y silencioso, donde espantosas mujeres mal vestidas y con anteojos imponen un rigor de campo de concentración, cualquiera que frecuente las bibliotecas de su barrio, escuela o universidad, sabe que ese estereotipo está muy alejado de la realidad.
Y de no estarlo... es muy probable que la persona que a usted lo atiende (o quizás hasta lo maltrata)desde detrás el mostrador no sea un bibliotecario.





