más fantástica de la web, dicen ellos.
Ellos, los autores, quienes practican esa bella costumbre porteña de la salida antre amigos.
Los muchachos se juntan todas las semanas
y se van a comer por ahí.
Les gustan los lugares donde se come bien, lo que en lenguaje antigourmetero sería: rico, abundante, a precios razonables y con mozos que conocen el oficio.
Recorren lugares, degustan platos, conversan con la gente del lugar y después escriben una reseña. Si los lectores les hacen sugerencias, ellos hacen caso y van en viaje de descubrimiento por los barrios y más allá de la General Paz.
Y hasta tienen programa de radio y logo identificatorio al estilo TripAdvisor.
Sin ninguna duda, esos son buenos momentos de la vida. Comer bien, en un ambiente agradable, con la compañía de aquellos a quienes te unen la confianza y el afecto.
Una costumbre en riesgo, a merced del ritmo que nos impone nuestra cotidianeidad, cuando solemos tener más obligaciones que tiempo y una agenda más apretada que la del Secretario de las Naciones Unidas.






