Allá por los años '90, cuando la cocina era cosa de amas de casa, de muchachas solteras y con tiempo, o de algún señor que quería incursionar en algo más allá del asado, había un programa de tv llamado Utilísima en la televisión por aire. En él se mezclaban cocineros (en esa época el título de chef no se repartía con tanta generosidad como hoy), médicos y sicólogos que daban consejos, y un surtido de artesanos y profesoras de manualidades que enseñaban a hacer cosas diversas.
Con el ascenso de la tv por cable, el modesto programa de la mañana se convirtió en un canal (Utilísima satelital) donde había programas segmentados para todos los gustos y necesidades. Luego fue adquirido por capitales internacionales que le dieron proyección regional, hasta finalmente convertirse en un sitio web.
En fin, todo esto para contar que tenía que preparar varias cosas para una merienda de cumpleaños y desempolvé el cuaderno de las recetas, también de hace más de veinte años, cuando no contábamos con Pinterest o similares, y donde había anotado prolijamente esta recetita copiada en alguna mañana de esas.






