Hoy en la Argentina recordamos a José de San Martín, el padre de la Patria. Hace doscientos años, las ideas cambiaban a toda velocidad y las relaciones políticas entre las naciones se volvían más complicadas.
En el Río de la Plata no había angustia sino proyectos en la mente de hombres ilustrados, empapados del ambiente de la época.
San Martín, con su Plan Continental, entendió que la independencia era asunto común de todos los pueblos americanos.
Se lo recuerda por la epopeya del Cruce de los Andes y por eso el imaginario popular lo asocia con la provincia de Mendoza.
Pero San Martín nació en Yapeyú, provincia de Corrientes, una tierra muy diferente a la de la inmensidad andina.
Por eso, hoy su recuerdo va de la mano del chipá, un delicioso exponente de la pastelería criolla hecho con fécula de mandioca y queso. Lo mejor es comerlo tibio y su mejor compañero es indudablemente un buen mate.
Curiosamente, y a diferencia de lo que suele ocurrir con otros productos de la cocina tradicional, la receta del chipá es muy similar cualquiera sea la fuente.
La elegida para hoy es la de Margarita Elichondo en su libro La comida criolla : memoria y recetas (Buenos Aires, del Sol, 2003), del cual también proviene esta semblanza del Ámbito Nordeste:






